la demagogia en Girardot
En la escena política local, los revolucionarios, históricamente, hemos apelado a la necesidad de hablarle con claridad a la población, más allá de cualquier cálculo electoral, en la idea esencialmente que se entienda que, en el marco del capitalismo como sistema, las desigualdades se agudizan, porque es su esencia, y en cuya lógica lleva implícita la mercantilización de la vida misma, en un escenario de acumulación de riquezas, por un lado, y marginalidad, más pobreza, por el otro, sin tener en cuenta al ser humano.
Hablar sobre demagogia, y señalar como esta es manejada con vehemencia como arma política por la oposición, es un hecho evidente. Para la teoría política, la demagogia no es más que la utilización y manipulación de los miedos, deseos y aspiraciones del pueblo con un objetivo político, utilizando diversos medios, dentro de ello la técnica publicitaria, renunciándose al análisis político y a la objetividad, minimizando la posibilidad de discernimiento del pueblo; en palabras más sencillas es el vulgar engaño que utilizan los políticos de la derecha para hacerse al favor del pueblo, ejemplos destacan varios, entre ellos la propaganda de la mujer temerosa de la posibilidad de perder su bodeguita y, muy acertadamente, prohibida.
En nuestro país, la derecha, representada en los partidos tradicionales; Acción Democrática y COPEI, históricamente, han apelado a la demagogia, siempre llenaron al pueblo de promesas, a partir de las más sentidas necesidades: salud, vivienda, educación, transporte y, una vez en el Poder, la represión de las masas clamando el cumplimiento de las promesas de campaña, era la característica; cientos de muertos anualmente era el resultado del descontento popular en las manifestaciones. Hoy, la oposición promete Villas y Castillos, hablan de millones de viviendas que se hubieran podido construir con los recursos de la renta petrolera, por ejemplo, pero solo con la intención de ganar simpatías no teniendo ningún plan ni la posibilidad de dar respuesta a un problema estructural de este tipo.
En el escenario local, la acción política de la oposición no ha cambiado mucho, por las calles de algunas parroquias, muy cautelosamente notamos la presencia de miembros de la organización Primero Justicia, que utilizando demagógicamente las temporadas invernales y el miedo de la población al dengue, hacen registros fotográficos y cortos videos abatizando contra el mosquito y a uno de sus líderes, ya derrotado en una contienda electoral, el señor Mardo, mostrándose como el más puro remedio contra el dengue, en la idea de mostrar falazmente a los organismos del Estado encargados de la salud y específicamente los de control epidemiológico, como si no asumieran su responsabilidad en esta área.
La demagogia de los hijos de Borges se orienta a visitar las canchas deportivas y, como en el caso de la parroquia Madre Maria, cambian una valla de la Alcaldía de Girardot y colocan una de su organización política, entregan algunos implementos deportivos, muestran sus manos sucias de pintura amarilla, para luego convocar a los medios de comunicación y aparentar un compromiso de trabajo con las comunidades y, específicamente, con el deporte; una estrategia demagógica utilizada en Petare, con el apoyo de algunos programas de televisión.
Los revolucionarios apelamos a la necesidad de educarnos como pueblo, un pueblo que conozca cómo opera el sistema, conocedor de los más diversos temas, con un alto grado de educación política y, en las palabras de Martí, un pueblo culto y libre, que no sea víctima de la demagogia, sino, por el contrario, que la denuncie y debata con aquellos sujetos que la utilizan en nuestras comunidades. Queremos avanzar con nuestro pueblo consciente de su papel transformador, partiendo del hecho de entender que la educación debe ser la base para avanzar como pueblo legislador, que ya no sea presa fácil de la demagogia de la derecha que busca los favores del pueblo a partir del engaño.